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Sin embargo, en las últimas décadas, una transformación profunda viene cuestionando este paradigma: hombres que se reconocen en proceso de deconstrucción, que abrazan masculinidades no hegemónicas y que reclaman una paternidad afectiva, corresponsable y emocionalmente disponible.
Exploremos cómo la mirada crítica sobre las masculinidades tradicionales permite nuevas formas de ejercer la paternidad. Un modelo que no solo desafía los estereotipos de género, sino que también responde al llamado urgente de equidad, amor y responsabilidad compartida en la crianza.
1. Reconfiguración de la paternidad tradicional: del padre ausente al padre presente
Las masculinidades no hegemónicas nacen del cuestionamiento al modelo patriarcal que define lo masculino como fuerza, razón y control. En este contexto, la figura del padre se reconfigura hacia una presencia más afectiva, implicada emocionalmente, y activa en la vida cotidiana de sus hijos e hijas.
Como señala Luis Bonino (2002), la deconstrucción de la masculinidad hegemónica permite a los hombres asumir tareas tradicionalmente feminizadas, como el cuidado, sin sentirse debilitados o “menos hombres”.
El cambio no se limita a lo práctico; implica una transformación identitaria profunda, en la que los hombres se permiten ser sensibles, vulnerables y empáticos.
“Los nuevos varones son aquellos que asumen su subjetividad, cuestionan la autoridad incuestionable y se abren al mundo afectivo”
— Bonino, L. (2002)
2. Corresponsabilidad: hacia una distribución justa del cuidado
Uno de los pilares de la paternidad responsable es la corresponsabilidad en el hogar y la crianza. Abandonar la figura del “ayudante” para asumirse como cuidador de pleno derecho. Esto significa involucrarse activamente en todas las tareas del día a día: alimentación, higiene, atención emocional, tareas escolares y disciplina compartida.
Segarra y Carabí (2013) destacan que los hombres en proceso de deconstrucción se rebelan contra la división sexual del trabajo y hacen del cuidado una práctica cotidiana y política. Esta actitud no solo beneficia a hijas e hijos, sino que también desafía las estructuras que sobrecargan a las mujeres.
“La masculinidad tradicional ha sido construida sobre la evasión del cuidado. Las nuevas masculinidades lo colocan en el centro”
— Segarra, M. & Carabí, A. (2013)
3. Afecto y vínculo emocional: una paternidad que escucha y contiene
La nueva paternidad implica también un vínculo afectivo que se nutre del diálogo, la contención y la expresión emocional. Frente al modelo autoritario y distante, emergen padres que se muestran disponibles emocionalmente, que escuchan, que lloran, que se equivocan y que acompañan desde la ternura.
Juan Carlos Ramírez (2019) plantea que este tipo de padres no basa su autoridad en el miedo, sino en el respeto mutuo. Se construye una relación de confianza que fortalece la autoestima infantil y permite crecer en ambientes más amorosos y seguros.
“Educar desde el afecto no es una debilidad, es una forma profunda de sostener la vida”
— Ramírez, J. C. (2019)
4. Paternidades interseccionales: reconocer la diversidad y la desigualdad
No todas las experiencias de paternidad son iguales. Las condiciones de clase, etnia, orientación sexual, discapacidad o estatus migratorio atraviesan de forma distinta el ejercicio del rol paterno. Hablar de paternidades responsables implica también reconocer y respetar la diversidad, así como las barreras estructurales que enfrentan muchos padres.
Matthew Gutmann (2020) destaca que los hombres migrantes, afrodescendientes, indígenas, pobres o integrantes de población sexo y género identitaria diversa enfrentan múltiples obstáculos, tanto legales como culturales, para ejercer sus derechos como padres.
La discriminación, la exclusión social o la criminalización dificultan una crianza plena y equitativa.
“Las políticas de paternidad deben contemplar las múltiples realidades, no partir de un único modelo normativo”
— Gutmann, M. (2020)
5. Desafíos, resistencias y costos sociales
Asumir una paternidad distinta no es fácil. Los hombres que optan por una crianza igualitaria y emocional enfrentan resistencias culturales y críticas sociales. Se les cuestiona, se les ridiculiza o se les acusa de “no ser hombres de verdad”.
Michael Kaufman (1999) advierte que el cambio implica incomodidad, porque desmonta privilegios y pone en juego nuevas formas de ser hombre. Sin embargo, también abre la posibilidad de relaciones más sanas, tanto con las y los hijos como con las parejas y consigo mismos.
“Abandonar el poder tradicional puede ser difícil, pero también es liberador”
— Kaufman, M. (1999)
6. Políticas públicas: corresponsabilidad desde el Estado
La transformación de las paternidades no puede ser solo individual. Se necesitan marcos legales que respalden la participación activa de los hombres en la crianza. Entre las medidas más urgentes se destacan:
- Licencias de paternidad extensas, obligatorias y remuneradas para el debido acompañamiento a la familia en casos especiales.
- Campañas de sensibilización sobre paternidad activa y corresponsabilidad.
- Servicios públicos de cuidado que faciliten la conciliación de la vida laboral y familiar.
- Formación en masculinidades para agentes educativos, sanitarios y sociales.
El informe del UNFPA (2021) sobre la paternidad en América Latina insiste en que el compromiso estatal es clave para que la paternidad deje de ser vista como un “acto voluntario” y pase a ser un derecho y un deber social.
“No se trata de ayudar: se trata de asumir. Los Estados deben garantizar que todos los hombres puedan cuidar”
— UNFPA (2021)
Una paternidad que transforma
Abrazar una paternidad responsable desde las masculinidades no hegemónicas no significa “perder” poder, sino reconectar con una forma más libre, equitativa y amorosa de ejercer la masculinidad. No se trata solo de estar presente, sino de comprometerse, de cuidar, de educar con respeto y de construir relaciones que no repliquen la desigualdad.
En un mundo que necesita más empatía y menos jerarquía, redefinir la paternidad es también un acto revolucionario. Un camino que transforma no solo a los hombres, sino a toda la sociedad.
Equipo CEDESEX
Referencias:
- Bonino, L. (2002). Los nuevos varones: Masculinidades y relaciones de género en tiempos de cambio.
- Segarra, M. & Carabí, A. (2013). Nuevas masculinidades.
- Ramírez, J. C. (2019). Y ahora ¿cómo educamos? Paternidad y masculinidades.
- Gutmann, M. (2020). Paternidades en transformación: Un enfoque global.
- Kaufman, M. (1999). Hombres: Placer, poder y cambio.
UNFPA (2021). Estado de la Paternidad en América Latina.




