
Lactancia materna en América Latina: derribando barreras para garantizar derechos
agosto 8, 2025
¿Por qué el derecho al placer sexual sigue siendo una deuda pendiente?
septiembre 1, 2025En América Latina, hablar de placer sexual femenino sigue siendo, para muchas personas, un acto de valentía. Aunque se han conquistado derechos esenciales en materia de salud sexual y reproductiva, la conversación sobre el placer continúa atrapada entre silencios culturales, prejuicios y una educación sexual que, la mayoría de las veces, se limita a prevenir riesgos sin enseñar a disfrutar el cuerpo.
Esta omisión tiene consecuencias profundas. No es solo una cuestión de intimidad: es un tema de poder, de autonomía, de salud y de igualdad. Porque quien conoce su cuerpo y entiende su deseo tiene más herramientas para tomar decisiones, negociar límites y exigir relaciones más equitativas.
El silencio como herencia cultural
El 68% de las mujeres en América Latina nunca recibió educación sobre su propio placer (UNFPA, 2022). Detrás de este número hay generaciones enteras educadas para no hablar, no preguntar y no explorar.
Pero el silencio no es neutral: perpetúa mitos y mantiene un control simbólico sobre la sexualidad. No es casual que, cuando se habla de placer en los pocos espacios públicos donde se aborda, el enfoque sea masculino.
Proyectos como Placeres Posibles en Colombia han demostrado que el cambio es posible. Con talleres que colocan el placer en el centro de la educación sexual, lograron aumentar un 40% el conocimiento anatómico entre mujeres participantes (Profamilia, 2023).
Saber nombrar el clítoris, conocer cómo funciona la excitación y comprender la respuesta sexual no es trivial: es un acto de empoderamiento.
El deseo femenino y la trampa de la medicalización
La ciencia también arrastra sus propios sesgos. Un análisis de The Lancet (2021) muestra que el 90% de los estudios clínicos sobre disfunción sexual se enfocan en tratamientos farmacológicos para hombres, mientras que el deseo femenino se estudia menos y, a menudo, se trata como una “patología” a corregir.
Esta mirada limita el acceso a alternativas más humanas e integrales, como las terapias sexológicas no patologizantes. En Argentina, el Centro de Salud Sexual Integral ha demostrado que combinar psicología y educación somática genera un 85% de satisfacción entre quienes participan. El cuerpo y el deseo no siempre necesitan medicación; muchas veces necesitan escucha, conocimiento y un entorno libre de juicios.
Investigación desigual, conocimiento fragmentado
El financiamiento también habla de prioridades. Según el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (NIH, 2023), solo el 2% de los fondos destinados a salud sexual se dirigen a investigar el placer femenino.
Esta carencia ha impulsado la creación de redes de investigación con perspectiva de género, como la Red Iberoamericana de Investigación en Placer Femenino, responsable del primer meta-análisis latinoamericano sobre respuesta sexual, desarrollado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM, 2023).
Sin investigación sólida, las políticas públicas y la educación seguirán basándose en ideas incompletas o sesgadas.

Cómo nos muestran y cómo nos vemos
Los medios de comunicación son espejos distorsionados. La UNESCO (2022) encontró que el 92% de las escenas sexuales en televisión representan el placer femenino únicamente en función de la satisfacción masculina. Esta narrativa no solo desinforma: condiciona lo que muchas personas creen que “debería” ser una relación sexual.
Pero hay resistencia creativa. Algunas producciones comienzan a desafiar estos guiones, como la serie mexicana Diablo Guardián, que incorporó consultoría feminista para construir escenas íntimas más realistas y consensuadas.
La brecha del orgasmo: un síntoma de desigualdad
El placer femenino no solo se invisibiliza: se vive menos. El fenómeno conocido como “brecha del orgasmo” es contundente: en las relaciones heterosexuales, las mujeres reportan tres veces menos orgasmos que sus parejas masculinas (PLoS One, 2023).
Cerrar esta brecha requiere cambios culturales y herramientas prácticas. La aplicación brasileña Clímax, por ejemplo, utiliza realidad aumentada para mapear zonas erógenas y guiar el autoconocimiento, demostrando que la tecnología también puede ser una aliada en esta lucha.
Un derecho que libera
La lucha por el derecho al placer femenino es, en el fondo, una lucha por la libertad. No se trata solo de alcanzar el orgasmo, sino de reivindicar el cuerpo como propio, romper con siglos de educación restrictiva y crear un futuro donde el placer sea parte de la salud, la educación y la vida cotidiana.
Para lograrlo, es necesario que la educación sexual integral incluya el estudio del placer, que la investigación científica tenga enfoque de género y que los medios cuenten historias donde las mujeres no sean objetos, sino protagonistas.
Cuando el placer se reconoce como derecho, deja de ser un privilegio y se convierte en una herramienta de poder personal y colectivo. Y ese es el cambio que América Latina necesita para que la libertad sexual sea realmente para todas las personas.
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Bibliografía
- Profamilia. (2023). Proyecto “Placeres Posibles”. [Datos internos].
- PLoS One. (2023). Orgasm gap: Cross-cultural evidence. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0283381
- The Lancet. (2021). Global perspectives on women’s sexual health. https://www.thelancet.com/series/womens-sexual-health
- UNAM. (2023). Meta-análisis sobre respuesta sexual. Proyecto PLACER. https://www.sexologiaunam.mx/investigacion
- UNESCO. (2022). Gender & media representations in Latin America (Cap. 5, pp. 89–102). https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000382992
- UNFPA. (2022). Bodyright: Derechos sobre el placer y autonomía corporal. https://www.unfpa.org/es/bodyright
- U.S. National Institutes of Health (NIH). (2023). Funding disparities in sexual health research. https://report.nih.gov/funding/categorical-spending#/




