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agosto 18, 2025Imagina por un momento a María, una joven madre trabajadora de Caracas que debe regresar a su empleo cuando su bebé tiene apenas cuatro meses. En su oficina no existe un espacio adecuado para extraer leche materna, sus compañeros la miran con incomodidad cuando menciona sus necesidades de lactancia, y su jefe le ha insinuado que «debería usar fórmula como todas las madres modernas«.
La historia de María se repite millones de veces en toda América Latina, donde menos de la mitad de infantes menores de seis meses recibe exclusivamente leche materna (Organización Mundial de la Salud & UNICEF, 2023).
Esta realidad no es solo una estadística fría: representa violaciones sistemáticas a los derechos reproductivos de las mujeres y a los derechos fundamentales de la infancia. Cada vez que una madre abandona la lactancia por falta de apoyo social, laboral o institucional, estamos siendo testigos de cómo las estructuras patriarcales y económicas se imponen sobre las decisiones informadas y los cuerpos de las mujeres.
La lactancia como derecho humano fundamental
La lactancia materna trasciende lo biológico para convertirse en un asunto de justicia social, equidad de género y derechos humanos. No se trata simplemente de «lo que es mejor para el(la) bebé» -aunque sin duda lo es- sino de reconocer que las mujeres tienen derecho a recibir información completa, apoyo integral y condiciones dignas para tomar decisiones informadas sobre sus cuerpos y la alimentación de sus hijos e hijas.
Cuando hablamos de lactancia, hablamos de autonomía reproductiva. Esto significa que cada mujer debe tener acceso a la información, los recursos y el apoyo necesarios para decidir libremente si quiere amamantar, por cuánto tiempo y en qué condiciones. Cualquier presión externa -ya sea para amamantar obligatoriamente o para abandonar la práctica- constituye una forma de violencia reproductiva.
Las barreras invisibles: cuando el patriarcado se interpone entre madre e hijo(a)
1. El estigma social: cuerpos censurados en el espacio público
En una sociedad que hipersexualiza constantemente el cuerpo femenino, los senos solo parecen ser «aceptables» cuando sirven para el placer masculino o la publicidad comercial. Pero cuando una madre necesita amamantar a su bebé en un parque, un restaurante o un centro comercial, de repente ese mismo cuerpo se convierte en «indecente» o «inapropiado«.
Este doble estándar no es casual: forma parte de un sistema que busca controlar cuándo, cómo y dónde las mujeres pueden usar sus cuerpos. El estigma social hacia la lactancia en público es, en realidad, una manifestación más del control patriarcal sobre la sexualidad y la maternidad femenina.
La campaña mexicana #AmamantarEsPoder demostró cómo la visibilización puede ser transformadora. Cuando figuras públicas comenzaron a normalizar la lactancia en espacios públicos, las denuncias por discriminación se redujeron en un 25% (Secretaría de Salud, 2022). Esta iniciativa evidencia que la representación importa y que desafiar los tabúes sociales puede generar cambios concretos en la vida de las mujeres.
2. El mundo laboral: cuando trabajar significa renunciar a amamantar
El 68% de las mujeres latinoamericanas abandona la lactancia al reincorporarse al trabajo (International Labour Organization, 2022). Esta cifra devastadora revela cómo la estructura laboral actual perpetúa la falsa dicotomía entre ser madre y ser trabajadora productiva.
Chile marcó un precedente importante con la Ley 20.166 (2023), que garantiza dos horas diarias pagadas para extracción de leche hasta que el(la) bebé cumple dos años (Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, 2023). Esta medida reconoce que la lactancia no es un «hobby» maternal, sino una necesidad de salud que requiere tiempo, espacio y protección legal.
La investigación de Vilar-Compte et al. (2021) demostró que las intervenciones en el lugar de trabajo -espacios para lactar adecuados, horarios flexibles, políticas explícitas de apoyo- pueden extender significativamente los períodos de lactancia exclusiva. Estos datos confirman que cuando se crean las condiciones adecuadas, las mujeres pueden compatibilizar exitosamente la maternidad y el trabajo.
3. Desinformación médica: cuando los profesionales de la salud fallan
Resulta paradójico y alarmante que el 40% del personal sanitario en América Latina recomiende fórmulas innecesarias (The Lancet, 2016). Esta cifra revela una falla sistémica en la formación médica y la influencia desmedida de la industria alimentaria en las decisiones clínicas.
La iniciativa «Hospital Amigo del Niño» (IHAN) ha demostrado que es posible revertir esta tendencia. En Brasil, los hospitales certificados bajo esta iniciativa triplicaron las tasas de lactancia exclusiva (Ministerio da Saúde, 2021). Esto evidencia que cuando los profesionales reciben formación adecuada y los hospitales implementan protocolos basados en evidencia, los resultados son dramáticamente diferentes.
4. La máquina del marketing: cuando el lucro atenta contra la salud
La industria de sucedáneos de leche materna (productos diseñados para sustituir total o parcialmente la leche) invierte 58 dólares por bebé en publicidad, mientras que solo se destina 1 dólar por bebé a la promoción de la lactancia (IBFAN, 2023). Esta desproporción abrumadora revela cómo el marketing agresivo distorsiona la información disponible para las familias.
Uruguay dio un paso valiente al prohibir completamente la publicidad de sucedáneos de leche materna, logrando reducir su uso en un 18% entre menores de seis meses (MSP, 2023). Esta medida demuestra que la regulación gubernamental puede proteger efectivamente el derecho a la información veraz y la toma de decisiones libres de presiones comerciales.
5. Desigualdades interseccionales: cuando ser mujer, pobre e indígena multiplica las barreras
Las mujeres indígenas tienen tres veces menos acceso a apoyo profesional para amamantar, según la Organización Panamericana de la Salud (2022). Esta cifra evidencia cómo la discriminación étnica, la pobreza y la ubicación geográfica se combinan para crear obstáculos adicionales que afectan desproporcionadamente a las mujeres más vulnerables.
En las comunidades rurales e indígenas, las barreras incluyen: falta de centros de salud cercanos, personal médico que no habla lenguas originarias, desconfianza hacia el sistema de salud occidental y prácticas médicas que no respetan los saberes ancestrales sobre lactancia y crianza.
El programa peruano Ayni representa un ejemplo inspirador de cómo abordar estas desigualdades desde una perspectiva intercultural y comunitaria. Al capacitar a más de 500 parteras quechuas como mentoras en lactancia (Ministerio de Salud Perú, 2023), el programa reconoce y fortalece los conocimientos tradicionales mientras proporciona apoyo técnico actualizado. Esta estrategia respeta la autonomía cultural de las comunidades mientras garantiza el acceso a información basada en evidencia.
Cuando no amamantar cuesta caro
El abandono prematuro de la lactancia no es solo un problema de salud individual también representa una pérdida económica masiva para toda la sociedad.
Cada dólar invertido en promoción de la lactancia materna genera 35 dólares en beneficios económicos (The Lancet, 2023). Esta cifra impresionante se explica por la reducción de enfermedades infantiles, mejor desarrollo cognitivo, menos ausentismo laboral de progenitores y reducción de costos en el sistema de salud.
Tecnología al servicio de los derechos y el empoderamiento
La tecnología puede ser una aliada poderosa para superar las barreras tradicionales que enfrentan las mujeres lactantes.
Aplicaciones como LactApp ofrecen apoyo pediátrico 24/7, consultas especializadas y comunidades de apoyo entre madres de toda la región. Estas herramientas son especialmente valiosas para mujeres que viven en áreas rurales o que no tienen acceso fácil a profesionales especializados en lactancia.
El reto allí es el logro de la conectividad de quienes se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad, lo que motiva la creación de políticas públicas que garanticen derechos y una mirada con abordaje integral.
Estrategias transformadoras: construyendo una sociedad que cuida
La transformación de la realidad de la lactancia en América Latina requiere el compromiso de toda la sociedad. Los gobiernos deben crear marcos legales protectivos y destinar recursos suficientes para su implementación. Los empleadores deben reconocer que apoyar la lactancia es una inversión en salud pública y productividad laboral. Los profesionales de la salud deben actualizarse y comprometerse con una atención basada en evidencia y derechos.
Es fundamental que los países latinoamericanos fortalezcan sus marcos legales para proteger integralmente los derechos de las mujeres lactantes. Esto incluye:
- Aplicación rigurosa del Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de Leche Materna, con multas significativas para las violaciones.
- Garantía de espacios para lactar en todos los centros de trabajo con más de 20 mujeres empleadas.
- Extensión de las licencias de maternidad a un mínimo de seis meses.
- Protección legal contra la discriminación por lactancia en espacios públicos.
- Regulación estricta de la publicidad de fórmulas infantiles.
Además, la promoción de la lactancia debe comenzar mucho antes del embarazo. Programas como Pequeños Cuidadores en Argentina demuestran cómo la educación temprana puede generar cambios culturales profundos. Al incluir información sobre lactancia, cuidados y derechos reproductivos en los currículos escolares, estamos formando generaciones que crecerán con una comprensión más integral y respetuosa de estos temas.
También las políticas de promoción de la lactancia deben ir más allá de las campañas informativas para abordar las causas estructurales que limitan las decisiones de las mujeres. Esto incluye políticas laborales que reconozcan la lactancia como un derecho, inversión en infraestructura pública que incluya espacios dignos para amamantar, y programas de apoyo económico para madres en situación de vulnerabilidad.
Un compromiso colectivo con la justicia reproductiva y una visión transformadora
Desde CEDESEX, entendemos que la promoción de la lactancia materna debe enmarcarse siempre dentro del respeto absoluto por la autonomía reproductiva de las mujeres. No se trata de presionar a todas las mujeres para que amamanten, sino de garantizar que quienes deseen hacerlo tengan todas las condiciones necesarias para una experiencia exitosa y satisfactoria.
Una visión que nos invita a desarrollar una comprensión más profunda y empática de las experiencias maternas, reconocer la diversidad de vivencias y decisiones válidas, así como crear redes de apoyo comunitario que sostengan a las mujeres en sus decisiones reproductivas.
La lactancia materna, cuando se desarrolla en condiciones de libertad y apoyo, puede ser una experiencia profundamente empoderadora que fortalece la confianza de las mujeres en sus cuerpos y sus decisiones. Pero para que esto sea posible, debemos derribar las múltiples barreras que hoy limitan esta posibilidad.
Nuestra visión es la de una América Latina donde cada mujer tenga acceso a información completa y veraz sobre lactancia, donde pueda tomar decisiones libres de presiones comerciales o sociales, donde reciba apoyo integral durante todo el proceso y donde su decisión -cualquiera que sea- sea respetada y apoyada por su entorno y las instituciones.
Porque en cada mujer que puede amamantar libremente, en cada bebé que recibe la alimentación que su madre elige darle, en cada familia que cuenta con el apoyo necesario para tomar decisiones informadas, estamos construyendo un futuro más justo y más humano para toda América Latina.
Desde CEDESEX, mantenemos nuestro compromiso con la construcción de una sociedad donde los derechos sexuales y reproductivos sean realmente garantizados para todas las mujeres y diversidades y donde la maternidad, cuando es elegida, pueda desarrollarse en condiciones de dignidad, respeto y apoyo integral.
Bibliografía
- Banco Mundial. (2022). The economic case for breastfeeding. https://www.worldbank.org/en/topic/nutrition/publication/the-economic-case-for-breastfeeding
- Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. (2023). Ley 20.166: horarios pagados de lactancia. https://www.bcn.cl/leychile/navegar?idNorma=1183666
- IBFAN. (2023). Reporte de violaciones al Código Internacional. https://ibfan.org/wp-content/uploads/2023/07/IBFAN-2023-Report.pdf
- International Labour Organization. (2022). Maternidad y trabajo decente en América Latina. https://www.ilo.org/americas/publicaciones/WCMS_842041/lang–es/index.htm
- Ministerio da Saúde (Brasil). (2021). Resultados del programa Hospital Amigo del Niño (IHAN).
- Ministerio de Salud Perú. (2023). Programa Ayni – Redes de mentoras comunitarias. https://www.minsa.gob.pe/portada/Especiales/2023/ayni/
- Ministerio de Salud Pública de Uruguay. (2023). Impacto de la prohibición de publicidad de sucedáneos. https://www.gub.uy/ministerio-salud-publica/comunicacion/noticias/prohibicion-publicidad-sucedaneos-leche-materna
- Organización Mundial de la Salud & UNICEF. (2023). Global Breastfeeding Scorecard. https://www.who.int/publications/i/item/9789240061160
- Organización Panamericana de la Salud. (2022). Health equity and breastfeeding. https://iris.paho.org/handle/10665.2/56238
- Secretaría de Salud (México). (2022). Impacto de la campaña #AmamantarEsPoder.
- The Lancet. (2016). Series on breastfeeding. https://www.thelancet.com/series/breastfeeding
- The Lancet. (2023). Beneficios económicos de la lactancia. https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(23)00516-5/fulltext
- Vilar-Compte, M. et al. (2021). Breastfeeding at the workplace: a systematic review of interventions. International Journal for Equity in Health, 20, 110. https://equityhealthj.biomedcentral.com/articles/10.1186/s12939-021-01432-3




