
Violencia sexual y consentimiento
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100 Lideresas Certificadas: El Proyecto Tejiéndonos en Dignidad Fortalece la Promoción de Derechos en Valles del TuyPrensa CEDESEX, Noviembre 2025
diciembre 4, 2025Defender los derechos humanos ha sido -desde siempre- una tarea de valentía, convicción y resistencia. Pero las condiciones para ejercer esa defensa han cambiado mucho en las últimas décadas: mientras hace 50 años el foco estaba casi exclusivamente en regímenes autoritarios, hoy los riesgos se han fragmentado, diversificado y se han sofisticado, incluyendo violencia estructural, criminalización, ataques digitales, amenazas de muerte, cooptación institucional y criminalización de la protesta.
Para que las democracias y los derechos no queden en papel, es imprescindible comprender estos nuevos desafíos y articular respuestas colectivas y seguras.
Una mirada histórica: ¿cómo era defender derechos hace medio siglo?
En las décadas de 1960–1980, gran parte de la defensa de los derechos humanos en América Latina estaba asociada a contextos de dictadura, represión estatal directa, desapariciones forzadas, torturas y asesinatos sistemáticos. Organizaciones de derechos humanos, clérigos y personal religioso, profesionales del derecho, periodistas y activistas se organizaban clandestinamente o bajo enorme riesgo para documentar violaciones, denunciar desapariciones, exigir justicia internacional y visibilizar crímenes de Estado.
Por ejemplo, durante la dictadura en El Salvador, organizaciones como la Comisión de Derechos Humanos de El Salvador (CDHES) desempeñaron ese papel, incluso cuando a sus integrantes se les perseguía, secuestraba o asesinaba.
La producción de informes, la denuncia internacional, los testimonios orales y los documentos clandestinos fueron clave para romper el velo del terror. En aquellos años, la imposibilidad de libertad de prensa, la tortura, el control estatal absoluto, hacían que la defensa de los derechos humanos fuera una labor heroica y de enorme coste personal.
Ese contexto definió gran parte del activismo de derechos humanos de la región: denunciar torturas, desapariciones, dictaduras; documentar genocidios; exigir justicia ante organismos internacionales. Un ejercicio donde la vida sorteaba el sobrevivir a la represión.
¿Qué tanto hemos avanzado en 50 años?
Hoy vivimos en países formalmente democráticos, con constituciones que reconocen derechos humanos y con sistemas legales más desarrollados. Las defensorías del pueblo, los mecanismos internacionales de derechos humanos, las ONG transnacionales, los derechos reconocidos al medio ambiente, a la sexualidad, a la diversidad, ciertamente abrieron nuevas arenas de defensa.
Pero esos avances no han transformado automáticamente la realidad de quienes defienden derechos. Porque la violencia ya no siempre viene con uniformes ni tanques, sino con amenazas, criminalización, espionaje, campañas mediáticas, persecución judicial, violencia institucional, presión económica y digital, estigmatización y violencias simbólicas.
Un dato contundente: según la ONU (2018), entre 2015 y 2017 se documentaron al menos 1.019 asesinatos de personas defensoras de derechos humanos en 61 países.
Lo preocupante es que en América Latina y el Caribe, aun en democracia, siguen registrándose detenciones arbitrarias, hostigamientos, desapariciones forzadas, desalojos, persecuciones, asesinatos, amenazas especialmente contra quienes defienden el medio ambiente, los territorios indígenas, los derechos laborales y campesinos, los derechos de las diversidades y las libertades civiles.
Hoy, la labor de la defensora y el defensor no solo implica valentía contra un régimen represor, sino enfrentarse a un entramado complejo: empresas extractivas, crimen organizado, corrupción estatal, represión judicial, inequidades estructurales, discriminación interseccional (género, raza, etnia, orientación sexual), criminalización de la protesta, control mediático, ciberespionaje, vigilancia digital, difamación, violencia simbólica.
Violencias y peligros actuales: multiplicidad de amenazas
- Asesinatos y violencia letal: según datos de organismos internacional es, miles de defensores(as) han sido asesinadas en las últimas décadas; muchos casos -especialmente en defensa del territorio, medioambiente, derechos de pueblos indígenas- permanecen en la impunidad. (ONU, 2020)
- Criminalización, judicialización y hostigamiento institucional: se usan códigos penales, leyes de seguridad, regulaciones imprecisas para perseguir a quienes denuncian abusos o defienden derechos incómodos para intereses políticos o económicos.
- Violencia simbólica, estigmatización y campañas de desprestigio público: los medios, la prensa, la propaganda, las campañas digitales muchas veces estigmatizan o deslegitiman a quienes defienden derechos, generando miedo, aislamiento o autocensura.
- Amenazas digitales, vigilancia y manipulación: con el auge de la tecnología, defensores y defensoras son blanco de espionaje, “hackeos”, vigilancia masiva, campañas en redes, desinformación, doxxing, hostigamiento en línea. Actores estatales o privados pueden usar herramientas sofisticadas para silenciar.
- Despojo, desplazamientos, amenazas al territorio y ataques colectivos: quienes defienden derechos territoriales, ambientales o de pueblos originarios enfrentan con frecuencia violencia organizada, grupos armados, intereses económicos, lo que convierte su defensa en una lucha doble: por la vida y por los derechos.
Estas violencias no afectan igual a todas las personas: las defensoras mujeres, las personas LGBTIQ+, quienes pertenecen a pueblos originarios, afrodescendientes, minorías, tienen mayor vulnerabilidad. La interseccionalidad importa: su visibilidad, su cuerpo, su voz se vuelven objetivo de múltiples opresiones.
¿Por qué es tan necesario defender derechos hoy?
Porque sin defensoras y defensores, los derechos corren riesgo de quedar en papel. Las garantías constitucionales, los tratados internacionales, las leyes pueden existir -y muchas existen-, pero si nadie monitorea su cumplimiento, si no hay denuncias, si no hay visibilidad, se vuelven letra muerta.
La labor de quienes documentan abusos, denuncian injusticias, promueven políticas igualitarias, organizan comunidades vulneradas, investigan corrupción, defienden territorios, ambiente o diversidad, es la garantía de que los derechos humanos se concreten en la vida. Es, en definitiva, la condición indispensable de que el Estado y la sociedad rindan cuentas.
Claves para una defensa segura: qué se necesita
Para que la defensa de los derechos humanos sea sostenible y lo más segura posible en estas condiciones, se requieren múltiples estrategias integradas. Algunas esenciales:
- Reconocimiento legal y protección institucional: la labor de defender derechos humanos debe ser reconocida formalmente como legítima y esencial. Los Estados deben garantizar un entorno seguro, protocolos de protección, mecanismos de riesgo y prevención de violencia. Así lo reafirma la Declaración de las Naciones Unidas sobre el derecho y el deber de defender los derechos humanos (1998) y diversos informes de organismos internacionales.
- Mecanismos de protección concretos y eficaces: unidades especializadas, defensorías del pueblo, observatorios independientes, esquemas de protección a líderes y lideresas sociales, activistas, comunidades y periodistas. En algunos lugares ya se han planteado propuestas de declaraciones internacionales para proteger defensores(as) y ombudsman bajo amenazas.
- Transparencia, justicia y fin de la impunidad: investigaciones rigurosas, juicios, sanciones contra responsables de ataques; reparación para víctimas; garantía del derecho a la verdad. Esto implica independencia judicial, protección de testigos, acceso a información, cooperación internacional cuando sea necesario.
- Fortalecimiento de la sociedad civil y redes de solidaridad: organizaciones, colectivos, movimientos populares, redes comunitarias, sindicatos, organizaciones indígenas, feministas, ambientalistas, de diversidad: su colaboración y solidaridad mutua son clave para soportar el riesgo, compartir estrategias y resistir.
- Alertas tempranas, monitoreo, documentación y redes de apoyo internacional: sistemas de registro de agresiones, denuncias públicas, visibilidad mediática, alianzas transnacionales, acciones de diplomacia ciudadana, presión internacional.
- Formación, educación en derechos humanos y memoria histórica: enseñar, formar y socializar el valor de los derechos humanos desde la escuela, las comunidades, los movimientos; mantener viva la memoria de quienes arriesgaron su vida en luchas sociales.
- Protección digital y seguridad informativa: en un mundo hiperconectado, es crucial garantizar la seguridad digital de defensores(as), protocolos de ciberseguridad, anonimato, protección de datos, refugios digitales y físicos cuando así se requiera.
El valor de defender la dignidad humana
La defensa de los derechos humanos sigue siendo la columna vertebral de cualquier sociedad que aspira a la justicia, la igualdad, la dignidad.
Desde CEDESEX reafirmamos que proteger a quienes defienden los derechos es proteger en sí mismo los derechos de todas las personas. Honrar esa defensa requiere más que un reconocimiento simbólico: exige compromisos reales de protección, sanción, memoria, solidaridad, pues la defensa de los derechos humanos es una tarea colectiva que se hace a diario.
Bibliografía
- Amnesty International. (2014). Defender derechos humanos en las Américas: necesario, legítimo y peligroso. Amnistía Internacional. Amnesty International+2amnistia.org.pe+2
- Amnesty International. (2023). América: violencia en aumento contra quienes defienden los derechos humanos. Amnistía Internacional. es.amnesty.org+1
- Commissioner for Human Rights / Council of Europe. (2021). 20 years on from the adoption of the UN Declaration on Defenders: The protection of human rights defenders is non-negotiable. Council of Europe. Portal
- Freedom House. (2022, February 3). Un nuevo informe de Freedom House señala que defensores de los derechos humanos y activistas por la democracia enfrentan condiciones cada vez más adversas en América Latina. Freedom House. Freedom H
- Naciones Unidas, Asamblea General. (2018). Informe del Relator Especial sobre la situación de los defensores de los derechos humanos. A/73/215. Organización de las Naciones Unidas. Recuperado de https://docs.un.org/es/a/73/215
- Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina (OCMAL). (2016). Criminalización de defensores de derechos humanos: un preocupante fenómeno en América Latina. OCMAL. ocmal.org
- Organización de los Estados Americanos (OAS) / Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). (1998). Declaración sobre el derecho y el deber de promover y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales. OAS.

