La Protección Infantil en Tiempos de Pandemia.



Por: Sofía Martínez - Campos1

En estos tiempos nos encontramos atravesando momentos de conmoción mundial, producto de una gran pandemia producida por el COVID-19, por ello los países del mundo se encuentran tomando medidas esenciales de prevención y control sanitario ante la propagación del virus. Esta situación origina grandes limitaciones de acción, presentándose graves dificultades en el buen desempeño de los sistemas de protección de los niños, niñas y adolescentes (NNA) en todos los países afectados por esta realidad sanitaria.

Las organizaciones mundiales dirigentes en la materia de niños, niñas y adolescentes, así como, las agencias internacionales del Sistema de Protección, se encuentran realizando una ardua labor en cuanto a la elaboración de planes y acciones que permitan proteger y prevenir la trasmisión del virus y mitigar los efectos que muchas veces se reconocen como invisibles (psico-conductuales) en los grupos más sensibles, en este caso los NNA.

Los programas están enfocados en la protección de los Derechos Humanos de esta población ante una pandemia de índole mundial, donde el enfoque es multisectorial basado en servicios de salud, higiene, saneamiento, prevención de la violencia, abusos, explotación sexual y atención psicosocial, todo ello por medio de mecanismos que permitan unir esfuerzos en los espacios que se presentan vulnerables y de contextos frágiles; como en referencia pueden ser: Casas de abrigo, entidades de atención, orfanatos, refugios, entre otros; en los cuales hacen vida gran parte de los NNA que se encuentran en procesos institucionalizados, judicializados o con algún tipo de medida de protección para salvaguardar el interés superior del NNA.

El impacto que produce la restricción de la libertad de movimiento, el aislamiento social y el resguardo preventivo como medidas para la cuarentena, nos hace pensar que en estos espacios donde hay grupos significativos de NNA conviviendo todos juntos, se presentan mayores dificultades para protegerse del virus y para garantizar la convivencia armónica entre sí.

Aunado a esto, quizás muchos de los niños, niñas y adolescentes de estos contextos se encuentran que por medidas preventivas ya no pueden asistir a sus actividades y obligaciones cotidianas, que tenían como rutina de vida antes del brote del COVID-19. Ejemplo: actividades escolares, artísticas, deportivas, culturales o de recreación. Hoy día, se hace aún más complejo el desenvolvimiento de sus personalidades y el bienestar de la infancia colocándolos en una posición aún más frágil y de mayor vulnerabilidad ante la sociedad.

En Venezuela, organizaciones como la Fundación Habla se activan en función de proteger a la infancia vulnerable y sus entornos de los efectos catastróficos ocasionados por el COVID-19. Como organización en materia de Prevención del Abuso Sexual Infantil creemos que en la prevención se encuentra la mejor solución para combatir la pandemia, así como unificar esfuerzos entre las naciones para que juntos podamos entre los actores involucrados del sistema de protección ejecutar los programas que permitan combatir la desinformación y alertar a la población con un enfoque humanitario sobre la protección de los NNA en tiempos de pandemia, con el propósito de lograr disminuir el impacto que pueda ocasionar dicha realidad en sus vidas, en especial para aquellos que se encuentran en condiciones de mayor vulnerabilidad.

1 Abogada. Presidente de la Fundación Habla.