Los medios de comunicación y el lenguaje inclusivo: un entramado de significaciones



El lenguaje expresa un complejo entramado de relaciones humanas que van desde lo cotidiano y práctico hasta  lo simbólico; abarca sentimientos, mandatos, experiencias, circunstancias históricas y situaciones actuales. En el lenguaje también se ponen en juego las desigualdades, las asimetrías y las brechas entre los sexos. También es donde se cristalizan los roles y estereotipos de género.

Esto es así porque el lenguaje forma un conjunto de construcciones abstractas en las cuales inciden  juicios, valores y prejuicios que se aprenden a los largo del proceso de socialización, reproduciéndose en las diversas institucionales de la sociedad y la cultura, configurando maneras de pensar y de percibir la realidad. 

Uno de los lugares a través de los cuales el lenguaje circula, se reproduce y opera son los medios de comunicación.  Al igual que la escuela y la familia, los medios de comunicación son transmisores de modelos culturales sobre las relaciones entre mujeres y hombres. Forman parte de la construcción cotidiana del conjunto de actitudes, formas de pensar, de sentir, maneras de actuar, definidas para ambos sexos. Es por esta razón que se torna fundamental, propiciar cotidianamente la reflexión sobre el uso del lenguaje en los medios, promoviendo un trato respetuoso, inclusivo y no sexista, entendido esto como un trabajo permanente y colectivo.

En este sentido, es propicio recordar que durante el V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, en 1990, se decretó el Día Latinoamericano de la Imagen de las Mujeres en los Medios de Comunicación, en correlación con la fecha en que empezó a salir al aire el programa radial "Viva María", producido y conducido por la periodista Mara Régia Di Perna en Brasil. Este espacio, estuvo emitiéndose a lo largo de diez años, desde 1980, teniendo como temática central las problemáticas de género y los derechos de las mujeres, siendo luego clausurado por el gobierno brasileño.

En conmemoración al Día de la Imagen de la Mujer en los Medios de Comunicación, que se recuerda este 14 de septiembre en todos los países de Latinoamérica, se exhorta a los medios periodísticos y publicitarios a proyectar a través de las noticias y comerciales, una imagen de la mujer libre de estereotipos y discriminaciones, y por sobre todo, a mostrarla en su diversidad cultural, étnica, social y económica, conforme a los avances logrados.

En este sentido, reflexionar sobre los usos del lenguaje es un elemento central para transformar las relaciones de desigualdad entre hombres y mujeres, recordemos que lo que no se nombra, no existe. El uso del idioma es un reflejo de las sociedades; transmite ideología, modos y costumbres, valores. En las sociedades patriarcales, el lenguaje está plagado de androcentrismo que se manifiesta en el uso del masculino como genérico, lo que produce un conocimiento sesgado de la realidad, coadyuvando a la invisibilidad y la exclusión de las mujeres en todos los ámbitos. El sexismo se observa en el uso diferenciado en los tratamientos, en la enorme cantidad de formas peyorativas que existen para nombrar a las mujeres, en las designaciones asimétricas, los vacíos léxicos, las figuras retóricas, el orden de aparición de las palabras y en la referencia a las mujeres como categoría aparte, subordinada o dependiente en las ciencias, la historia y las artes, en las leyes y las religiones; en lo privado y lo público. 

El lenguaje obedece a un espacio y a un tiempo siempre contemporáneo. Es dinámico, cambiante, y ciertamente es capaz de avivar fuegos de exclusión  e intransigencia reforzando injusticias, discriminación y estereotipos, pero también puede contribuir a lograr la igualdad, pues no se trata de una herramienta inerte, acabada, sino de una energía en permanente transformación que evoluciona para responder a las necesidades de la sociedad que lo utiliza. Por ello, reconociendo que las sociedades se integran por hombres y mujeres, no es incorrecto ni redundante nombrar en femenino y en masculino. Una sociedad democrática requiere de un lenguaje incluyente, donde mujeres y hombres se visibilicen. En este campo, hay una multitud de alternativas por explorar para crear usos no sexistas del lenguaje que coadyuven a incrementar la igualdad, proporcionar herramientas que apunten a un cambio cultural que reduzca las asimetrías en materia de género, considerando al lenguaje como medio cotidiano de sensibilización, inclusión y visibilización de mujeres y hombres. 

Los medios de comunicación, son las tecnologías actuales a través de la cuales el lenguaje, en formatos múltiples y diversos circula, es aquí entonces donde se torna fundamental modificar las mentalidades y las prácticas que discriminan y desvalorizan a las mujeres. No podemos comunicarnos eficientemente con otra persona si no la reconocemos como igual ante la ley y ante la comunidad, igual en sus derechos. El primer derecho de cualquier persona es existir como ser humano, y eso implica el derecho a ser nombrada. Tenemos que seguir pugnando porque el lenguaje y los dispositivos sociales, en este caso los medios masivos de comunicación, sean un instrumento para la igualdad de mujeres y niñas. 

Referencias:

  • Chaher, S. (2007) Primeras aproximaciones al periodismo de género. En: Las palabras tienen sexo II. Chaher, S. Santoro,  S. (comp.) Artemisa Comunicación, Buenos Aires. 

  • Laudano, N. (2010) Mujeres y medios de comunicación: reflexiones feministas en torno a diferentes paradigmas de investigación. En: Las palabras tienen sexo II. Chaher, S. Santoro,  S. (comp.) Artemisa Comunicación, Buenos Aires.